Queetch. 1/x


Primera parte de la serie de relatos Becoming a model, en los que se reflejará la vida de nuestra protagonista como modelo.

Lunes, 18 de Febrero de 2019.

Aquel día se avecinaba duro desde el inicio. No había conseguido pegar ojo en toda la noche, tener una hija de apenas dos años enferma era lo más duro que había hecho en mi vida.

A pesar de todo había que trabajar, aún con las ojeras cansadas y bostezar casi más que respirar. Era difícil pero también sabía que lo tenía que hacer. Me encantaba mi trabajo y estaba segura de que a pesar del cansancio todo acabaría saliendo bien.

Como ya era habitual en mí llegué tarde al set, las chicas ya estaban comenzando a prepararse cuando llegué yo. Me senté en mi tocador habitual y dejé que comenzaran a prepararme. Trabajar para Queetch además de mucha dedicación también significaba estar en manos de los mejores del mundo.

Empezaron a maquillarme aplicándome una base no mucho más oscura que mi piel. En todo momento mantuvieron la línea de un aspecto natural, con tonos rosáceos y ocres, sin demasiada parafernalia.

Me estaban ondulando el pelo cuando mi hermana por fin apareció en el lugar. Esbocé una sonrisa nada más verla y la saludé con entusiasmo.

El primer conjunto que me probé era un vestido color crema, llevaba un estampado floral en color fucsia y un cinturón bajo el pecho en color negro. Cuando salí del vestuario Caitlin ya estaba en la sección de zapatos –¿Qué tal estoy? –Le pregunté a la vez que daba una vuelta sobre mí misma para mostrarle en plenitud aquel vestido.

–Perfecta –Dijo ella mientras rebuscaba en el zapatero y sacaba unos zapatos en color nude para dármelos –Ponte estos a ver qué tal.

Ya estaba lista, aquellos zapatos habían sido la puntilla de aquel conjunto. Me sonreí. Era hora de ir al set. Seguro que el fotógrafo me estaría esperando mientras echaba humo por las orejas por ser, cómo era habitual en mí, una tardona.

Me separé de mi hermana, diseñadora y fundadora de la marca para la que estaba trabajando, para iniciar mi sesión mientras mi melliza me miraba en todo momento.

Me contoneaba por el recinto llena de gracia y naturalidad, como si la cámara no estuviera delante. Jugueteaba con mi cabello y de vez en cuando colocaba una de mis manos en mi cintura, haciendo realzar aún más mi figura.

Me senté de manera distraída en un sofá de atrezo que había en el decorado, en color fucsia y comencé a posar nuevamente jugando con mis manos y mis piernas, de manera natural.

No tardaron en avisarme de que debía probarme al menos otro conjunto. Ésta vez escogí un tres piezas verde esmeralda de short, crop top y chaquetilla que me quedaba como un guante y se adhería perfectamente a mi silueta. Me mandaron salir directamente al jardín en donde nos empezarían a sacar fotografías todavía más naturales. Caitlin ya estaba allí.

 

Era más fácil posar en un exterior, tenías muchas más opciones de trabajo.

Jugueteé con unas flores mientras caminaba por el jardín mientras dejaba que cientos de flashes aterrizaran en mí. Aquella sensación me hacía vibrar, mi semblante daba una sensación despreocupada, feliz y fresca. No paraba de moverme de un lugar a otro del jardín mientras mi hermana tallaba en su rostro una sonrisa de orgullo sin apartar la mirada de mí. Eso era señal de que lo estaba haciendo bien.

Después de que la sesión acabara me dirigí hasta el ordenador en el que me enseñaron todas las fotos que me habían sacado. La sonrisa dibujada en mi rostro no se borró ni por un segundo mientras señalaba algunas de mis poses entre carcajadas.

−En ésta sales genial –Me dijo mi hermana que se había acercado a nosotros y me pasó un brazo por la cintura con ternura.

−Sí, es de mis favoritas –Dije volviendo a dibujar una sonrisa y también me abracé a mi hermana.

 

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