Burberry shooting. 3/x


Tercera parte de la vida como modelo de nuestra protagonista, ahora la vemos haciendo un shooting para Burberry.

– Photoshoot. 2019 – 

El flash me cegó en el mismo momento que se escuchó el click de la cámara comenzando a trabajar. La sonrisa que se había tallado en mi rostro con aquella pose que tan automatizada tenía no se desdibujó en ningún momento. 

No era la primera vez que trabajaba para Burberry, conocía a la mayoría del personal que me había preparado para aquella sesión. La campaña consistía en ropa de fiesta a la par de elegante y habían elegido los conjuntos que debía ponerme a la perfección. Se adherían perfectamente a mi cuerpo, realzando mi figura curvilínea. Llevaba un moño formal en la parte baja de la cabeza, que a pesar de estar bien fijado daba una sensación fresca a cualquiera que lo viera. 

−Siéntate –Me dijo la mujer que con tanto deleite me estaba fotografiando.

Y así lo hice, cruzándome de piernas y colocando la falda de aquel vestido para que se viera bien. Apoyé uno de mis codos en la rodilla, jugando con aquel sombrero. Una ráfaga de flashes me asaltó y yo no pude evitar sonreír. Aunque la mayoría de las veces mi forma de trabajar era completamente diferente, más fresca y natural, en aquel tipo de sesiones brindaba la formalidad que hiciera resaltar el conjunto. 

Cuando ella me dejó volver al libre albedrío para seguir sacándome fotos, me levanté y comencé a caminar por el estudio, escuchando el sonido de los tacones que llevaba puesto haciendo eco en toda la habitación. Me coloqué el sombrero lentamente mientras caminaba sin un rumbo fijo, clavando la mirada en el fondo de la pared de manera reflexiva. Mi semblante podría parecer serio, sin embargo albergaba en él cierta melancolía que volvía mi rostro mucho más dulce. 

Una sonrisa se forjó en el rostro de la fotógrafa, parecía gustarle lo que estaba haciendo. Una máquina de aire se encendió en aquel momento, azotándome y despeinando un par de hebras de pelo del perfecto recogido, que a pesar de haberse soltado levemente seguía teniendo ese aspecto formal que lo había caracterizado desde el principio. 

−Perfecta, perfecta –Volvió a hablar la chica sin borrar la sonrisa de su cara y movió una de sus manos en el aire dando a entender que me acercara.

Estaba segura de que me quería enseñar las fotos que me había sacado, lo que quería decir que la sesión con ese vestido había acabado. Cuando comencé a ver las imágenes reproduciéndose en esa réflex de última generación no pude evitar sonreír. Sentía que había hecho bien mi trabajo. Las fotos sonriendo eran mis favoritas −¿Podría quedarme con ésta? –Murmuré cuando ella se detuvo en unas de las últimas que me había sacado y se giró para mirarme. Parecía que le había hecho la pregunta más estúpida del mundo. 

−Claro –Y sonrió –Creo que te queda un conjunto más y ya habremos acabado–Dijo –Ve a cambiarte y ahora nos vemos. 


El nuevo conjunto era un dos piezas. Un vestido blanco roto recto con chaquetilla de media manga ancha y en color negro. Con él me pusieron unos zapatos de la casa, con tacón ancho y a dos colores, a juego con el bolso, la chaqueta y el vestido, color crema y negro con un lacito en la parte superior. 
En cuanto me vi delante del espejo me quedé sin aliento. Nunca me había imaginado con algo así puesto, pero me encantaba como me quedaba. 

Caminé de nuevo al estudio, colocándome delante de la cámara, estaba llena de seguridad en mí misma en ese momento. Las ráfagas de flashes comenzaron en el momento en que comencé a posar, esta vez de manera mucho más natural que la vez anterior, aquella ropa hacía que supiera exactamente cada pose que debía poner. No tardamos en tener el material suficiente, la verdad es que me había sentido mucho más cómoda que con los anteriores. 

Cuando volvió a enseñarme las fotografías que me había sacado y me cambié, por fin, con mi ropa de calle.

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